
Miradas agudas de gaviota,
faz infinita recluida entre las sedas de un cálido velo azul.
Océanos:
donde la boca del pez semeja un trozo de burbuja
buscando los secretos íntimos del aire;
en donde la ternura procede de la caricia larga de unos dedos oblicuos
que brotan en el borde de las algas.
Mares hilvanados entre la sal de un tiempo sin nombre
y las anaranjadas dudas del ocaso;
cementerios de conchas y de nácares,
círculos de luz en el fondo más secreto de los días del abismo.
Océanos: trozos de manos llorando desencuentros…
Autora: Lola Bertrand

No hay comentarios:
Publicar un comentario