
Rojo vivo se me volvió el silencio,
cuando una sombra oscura se adueñó del mar...
Desde la Torre de Hércules
se puede divisar el llanto de los peces.
Hay tanta miseria pegada en el salitre de las olas
¿Por qué la arena aborta huevos negros?
La quilla de metal,
hirió la espuma;
una ensalada de algas y petróleo
es el plato del día…
Qué triste está la mar sin sus azules,
qué tristes las bahías y las playas,
las alas de alquitrán de las gaviotas … qué tristes.
(Agonizan mis ojos de futuro
entre la sal de tus horas negras)
Autora: Lola Bertrand
borrador
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