
Sepulté la huella de tu cuerpo,
en un cobijo profundo de mi playa;
imploré al mar que lo esparciera,
desvaneciendo con ello mi agonía.
Ahora ya estás ahí, en lo profundo,
cristalizada
en sal, agua y espuma;
alcanzo a percibirtu risa en cada ola,
y en cada gota de mar
distingo tus llantos submarinos.
Regresarás a mí
con cada primavera,
-en un ritual de amor pactado-,
inundaré de rosas tu cuerpo de agua,
soñándote cubierta de corales,
con algas trenzadas en el pelo...
Recobraré tu ausencia,
tu voz me beberé en una caracola,
el infinito azul atrapará tus ojos,
y volverás a mí con las mareas
destellando la luna en tu cuerpo de cristales...
Autora: Lola Bertrand

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