viernes, 25 de julio de 2008

Mover olas


No se encontraba el viento con sus fuerzas de siempre,

ni aventar hojas secas podía y menos

mover olas.


No conseguía el aire ceñir al muslo encajes de polleras,

ni orear blusas blancas podía y menos

mover olas.


No había ánimo en el mar oscuro para airear espumas,

ni rozar a las rocas podía y menos

mover olas.


No estaba el alma preparada para plegarias y jaculatorias,

ni sacar el aliento de la boca podía y menos

mover olas.


No permitía el cieno negro de los hombres el vuelo del albatros,

ni agitar sólo una de sus plumas podía y menos

mover olas.


Sólo el silencio oscuro de los fondos en sombras,

sólo la sucia y pestilente muerte de las aguas,

sólo del pescador la lágrima indomable,

sólo la rebeldía indócil,

sólo un amanecer, podría

mover olas.
Autor: Luis Alcocer

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