domingo, 20 de julio de 2008

Y, sin embargo, el Mar


De tierra adentro.
Sí.
Y sin embargo el Mar…

El Mar y su sonido:
esta queja constante,
este oleaje esteril,
este ir y venir
con ruidos coralinos
-sangre cristalizada
guijarros carmesíes
sargazos que palpitan
sobre el zafral baldío
que nadie segará-.

(El Segador persigue
un canto de sirenas
anual, inconstante
en sus abismos propios).

De tierra adentro.
Sí.
y sin embargo el Mar…

El Mar y su pelea
en la que se desgarra
sus refajos de espuma
traspasando los bordes
de los acantilados
altivos, displicentes
donde anida la noche
con un conmovedor
piar de alcaravanes
sin una voz rompiente
que les arrulle el miedo.

De tierra adentro.
Sí.
y sin embargo el Mar…

Y en el Mar, los recuerdos.
Y en el Mar aquel día…
Y en el Mar aquel año…
Y en el Mar el olvido.
Y en el Mar… En el Mar…
Autora: Gaviola
En CasaMora, en un 20 de Diciembre de 2007.

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